Glifosato, ¿qué es?

glifosato que es
Infografía cortesía de Greenpeace

El glifosato es el componente principal de un herbicida de amplio espectro — conocido originalmente como ‘Roundup’ y creado por Monsanto en 1974—, desarrollado para controlar malezas y proteger cultivos. Es utilizado tanto en agricultura como en jardinería, ya que no discrimina las plantas por tipo. Es el herbicida más vendido en el mundo; sobre todo en el mercado de alimentos transgénicos.

El uso de glifosato  —y por tanto de los herbicidas basados en este principio activo—, están íntimamente ligados al uso de OGM en la agroindustria. Inicialmente, esta sustancia sintética fue poco utilizada,  ya que se trata de un herbicida “total”. Es decir, mata prácticamente todos los vegetales con los que entra en contacto y su uso resulta hasta antagónico en la agricultura tradicional y convencional.

EL Glifosato y sus concecuencias
Extraído de Convive Con los Ríos.

Actualmente, el lobby y la publicidad de la agroindustria nos quiere hacer creer que los organismos genéticamente modificados (OGM) no tienen un impacto negativo en el ambiente. Pero el hecho de que sean parte de una cadena de producción de productos agroindustriales —ya no podemos hablar de alimentos—, sin consideración alguna por los procesos naturales que rigen el funcionamiento de los ecosistemas, salta a la vista.

¿Quién le echaría a sus cultivos una sustancia que mata todas las plantas cuando lo que quiere es darle las mejores condiciones para desarrollarse?

Con la transferencia de genes que otorgan resistencia al glifosato —desde bacterias hasta vegetales de cultivo industrial, como la soya a finales de la década de los ’90, el herbicida total se convirtió en ‘altamente selectivo’, permitiendo su utilización a gran escala.

El glifosato en Bolivia

En Bolivia, la soya genéticamente modificada para resistir al glifosato fue introducida legalmente en 2005. Para el 2012 ya había reemplazado casi completamente a todas las demás variedades (ver gráfico de ANAPO), llegando a cubrir sus cultivos más de 1 millón de hectáreas en la temporada 2019/2020, según la estimación de la ANAPO.

Para el año 2017, se estima que fueron utilizados en Bolivia al rededor de 44,2 millones de kg de herbicidas, entre las importaciones legales (34 millones de kg) y un estimado de 30% de contrabando (10,2 millones de kg), en su mayoría glifosato. Según datos disponibles del INE, para ese año, de 14 millones de litros de herbicidas utilizados en 2 regiones de Santa Cruz, el 71,4% (10 millones de litros) corresponden a aquellos cuyo principio activo es Glifosato.

Pero, ¿cuáles son las consecuencias de este herbicida?

Aunque el Gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, aseguró que “el glifosato pierde toda su toxicidad cuando entra en contacto con la tierra y el agua, por lo que resulta ser inocuo y no implicaría riesgos para los consumidores y el medioambiente”, existen suficientes estudios científicos serios publicados que demuestran lo contrario.

Relación del glifosato y los transgénicos
Infografía cortesía de Greenpeace

Material para leer hay mucho  y nadie puede decir que se trata de “notas de prensa seudocientíficas” o de “estudios pagados por ONGs ambientalistas”, como les gusta decir a los fanáticos del uso de OGM. Se trata de artículos científicos puros, imparciales y replicables, publicados en revistas especializadas y de circulación internacional.

En Europa, por ejemplo, ya se pidió la eliminación progresiva de este compuesto, debido a los riesgos sanitarios que implica. La Eurocámara se opuso a la renovación de la licencia para su uso y se espera que sea eliminado por completo hasta el 2022.

La consecuencias en la vida terrestre

Cuando un agricultor lo utiliza en sus cultivos, el glifosato penetra en el suelo, se filtra en el agua y sus residuos permanecen en los cultivos. El principio activo se adhiere a los alimentos, y por tanto, está presente en lo que comemos, en el agua que bebemos… en nuestro cuerpo.

Además, al contaminar el suelo, afecta a los organismos que en él habitan. Esto implica una reducción en la biodiversidad y cantidad de especies vegetales. Esto, a su vez, genera daños en seres vivos cruciales para la agricultura, como son los polinizadores.

vGreenpeace Argentina
El glifosato en la agricultura (Imagen de Greenpeace Argentina)

Respecto a los seres humanos, las personas somos lo que comemos, y por tanto, una agricultura que utiliza pesticidas deteriora toda la pirámide. Los principales grupos de riesgo son:

  • Agricultores y sus familias
  • Embarazadas
  • Bebés
  • Niños pequeños

La consecuencias en la vida acuática

Una de las áreas de mayor expansión agrícola, específicamente para el cultivo de soya genéricamente modificada para resistir al glifosato, se sobrepone con el área de distribución conocido de las especies del género Austrolebias en Bolivia: en el norte de la ecoregión Gran Chaco, el sur de la ecoregión Bosque Seco Chiquitano y sobretodo en la franja de transición entre estas ecoregiones desde Pailón hasta San José de Chiquitos.

austrolebia foto de austrolebiasproject
Austrolebia. (Foto: austrolebiasproject)

De todos los estudios, hay uno que llama especialmente la atención: “A glyphosate-based herbicide reduces fertility, embryonic upper thermal tolerance and alters embryonic diapause of the threatened annual fish Austrolebias nigrofasciatus” de Zebral, publicado en 2018 en la revista “Chemosphere”.  El estudio menciona que se encontraron en Austrolebias nigrofasciatus —una especie filogenéticamente no muy alejada de las especies registradas en Bolivia—, que los herbicidas basados en glifosato tienen efectos negativos sobre el tamaño de los embriones, su resistencia a temperaturas elevadas y la cantidad de huevos depositados por pareja. Es decir, sobre todas las características reproductivas claves para garantizar el re-establecimiento de futuras poblaciones viables; y que, en sinergia con posibles alteraciones en las condiciones climáticas locales claramente representan una amenaza muy seria a la conservación de los Austrolebias en Bolivia.

El estudio antes mencionado de Zebral, establece de manera clara que el glifosato “altera las adaptaciones clave de los peces anuales y puede poner en peligro a sus poblaciones”.

Conclusiones

Todo lo anteriormente señadalo, debería ser razón suficiente para al menos restringir el uso del herbicida y por tanto el cultivo de OGM. Las autoridades deben proteger a los ciudadanos de posibles riesgos a la salud, priorizando ésta sobre cualquier posible beneficio económico.

En definitiva, se hace evidente la necesidad de apostar por la agricultura ecológica y buscar otros sistemas de control de plagas. Métodos que, además, mejoran la calidad del suelo, como: la rotación de cultivos; el uso de abonos verdes; y,  los acolchados, es decir, la cobertura de las malas hierbas mediante materiales naturales.

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Artículo basado en la investigación de Heinz Arno Drawert, a quien agradecemos su colaboración.

 

 

 

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