CONSTRUYENDO LA NUEVA REALIDAD

EL DÍA DESPUÉS DEL COVID 19

Nos encontramos atravesando las más grandes amenazas que ha vivido la humanidad en los últimos tiempos: La pandemia provocada por el Covid 19 y los efectos del cambio climático global, ambas, paradójicamente, provocadas por el hombre. Los índices de deforestación, emisiones de CO2, contaminación de suelos y aguas han alcanzado sus niveles más altos en los últimos años, trayendo consigo alertas cada vez más evidentes que decidimos obviar: incendios, inundaciones, sequías, epidemias, exterminio de comunidades indígenas, etc.

Histórico de la concentración de CO2 en la atmósfera: de 280 ppm en el año 1992, a 415 ppm el año 2009. (Fuente: WWF)

El modelo de desarrollo actual, no respeta los límites ni los tiempos naturales que precisa el planeta para regenerarse. Sostener el ritmo de vida y consumismo que llevamos, requiere de un planeta y medio más del que tenemos hoy, es decir, nos estamos gastando la parte que les corresponde a nuestras futuras generaciones.

La actual crisis nos plantea reflexiones y oportunidades, ya que es muy probable, que sea el último chance real para hacer que suceda un cambio radical y masivo en la sociedad. Es tiempo que los ciudadanos del mundo cambiemos drásticamente el rumbo, hacia un mañana, que nos permita desarrollarnos en armonía con la naturaleza, desterrando prácticas consumistas y depredadoras y promoviendo y demandando a los gobiernos, que inviertan nuestros recursos en actividades y proyectos sustentables esenciales para la vida, como ser: producción comunitaria agro ecológica, cambio de matriz energética hacia energías limpias, educación escolar y universitaria integral y de calidad, ecoturismo, salud integral preventiva (cuerpo – mente), producción y exportación de productos no maderables del bosque (castaña, cacao, asaí, copaibo, cusi, yaca, miel, etc.) , centro de investigación y tecnología ecológico, que desarrolle ciencia  e investigación a partir de la biodiversidad que albergan nuestros bosques, valor agregado a materias primas a través de la industrialización con sello ECO que además genere fuentes de empleo digno, etc.

Es momento de reparar el vínculo que nunca debió romperse, recuperar aquel rasgo que nos hace humanos, que nos permitió siglos atrás adquirir el status de especie más evolucionada del planeta. Es vital recuperar la conexión con la “Madre Tierra”, con nuestros orígenes, es tiempo de reinventarnos, reparar, sanar y hacer las paces con todo aquello que durante años hemos roto y destruido.

Tal vez sea el reto más grande de la historia, depende de cada uno atreverse a seguirlo, o dar la espalda y volver a la “normalidad.”      

Autora: Eliana Torrico Tejada, Abogada – Activista Ambiental

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